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El ministro ha decidido trabajar en domingo. Porque le interesa hablar del futuro Servicio Nacional de Certificación Ambiental, porque es consciente de que después de Conga la población ya no cree en los Estudios de Impacto Ambiental, y porque le interesa dejar en claro lo que el gobierno hace para mejorar las cosas en Cajamarca.
Han propuesto al Congreso la creación de un Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace). ¿Por qué?
En gestión ambiental, el instrumento más importante y especializado es el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), porque es el instrumento preventivo. Desde 1991, el EIA es aprobado por cada sector. La pregunta es por qué no lo hace la autoridad ambiental, que es la autoridad especializada. Adscrito al Minam, el Senace sería esa entidad que, con su capacidad técnica, genere credibilidad y confianza, porque el EIA no solo tiene el objetivo de lograr que los impactos ambientales se reduzcan, minimicen o reviertan, sino también el de generar confianza.
Uno de los cuestionamientos más grandes a Conga es, precisamente, que el Minam no haya participado en el EIA.
Así es. La ciudadanía ha venido exigiendo que el Minam tenga una mayor intervención. Curiosamente, el 2008 –cuando se creó el ministerio– hubo una comisión que discutió esto, pero no hubo una voluntad política para que el Minam se haga cargo de los EIA. La discusión no ha sido fácil, pero hemos logrado el respaldo del presidente para esta iniciativa y ahora esperamos que sea aprobada por el Congreso.
¿Este cambio sería una reacción a Conga, entonces?
Todos los cambios que se están proponiendo y que forman parte del informe de la comisión multisectorial 189 derivan de un deseo político de ajustar las piezas para evitar que los conflictos se repitan, generar mayor confianza y fortalecer uno de los ejes centrales del Estado, que es la gestión ambiental. Podríamos decir sí, esto se vincula a Conga y a la situación de conflictividad en general.
¿Después de Conga, la gente ya no cree en los EIA?
Yo no creo que haya sido por Conga, pero sí, es verdad, hay un sector importante de la población que le ha perdido la confianza a los EIA y probablemente lo de Conga es una situación que se repetía en otros proyectos. Pero ya que estás entrando al tema Conga, hay que tener en cuenta que a pesar de que cuando entró este gobierno todos los estudios estaban aprobados, se actuó decididamente con miras a mejorar y hoy día no se está moviendo una piedra por el proyecto.
Esta multa que le ha puesta la OEFA a Yanacocha, ¿no es un campanazo de que algo está mal en Conga?
No es la primera vez que OEFA, y antes Osinergmin, sancionan a Yanacocha...
Eso no es un buen antecedente, tampoco...
No, se sancionan muchas operaciones. En realidad, es el reflejo de una fiscalización que se está haciendo de manera eficiente. Acá el Estado no se casa con nadie. El que cumple bien las obligaciones ambientales, en buena hora. Incluso queremos trabajar políticas de incentivos. Pero al que no cumpla le vamos a caer con multas y serán aún más drásticas.
Ha dicho que ahora no se justifican las protestas contra Conga porque solo se están construyendo los reservorios. Pero ¿ese no es el paso previo al inicio de los trabajos?
No necesariamente, porque las decisiones para empezar una operación se sujetan a muchos factores. Lo que queda clarísimo hoy día es que no se ha modificado la decisión anunciada públicamente de suspender actividades. Todos sabemos que cualquier decisión de empezar una operación pasa por encontrar un clima de paz social y, en consecuencia, no creo que a nadie se le ocurra pensar que frente a una situación de rechazo u oposición la empresa vaya a tomar una decisión diferente a la que se tomó en noviembre del 2011.
Pero el conflicto sigue ahí. Es como una bomba de tiempo...
Desde que ocurre este conflicto hace un año, las decisiones del Estado para tratar de mejorar las condiciones del proyecto han sido numerosas: suspender actividades, hacer dos mesas, hacer el peritaje, permitir la facilitación de monseñor Bambarén y del padre Garatea, entre muchas otras cosas. Pero del otro lado lo único que se ha recibido es "no, no, no y no...", casi en la mayoría de los casos sin fundamento. Nosotros seguiremos buscando las condiciones para que haya climas de paz social y para el desarrollo de actividades en el estricto cumplimiento de las normas, pero también se necesita del otro lado algún nivel o capacidad de diálogo.
¿Qué es lo que han recibido a cambio...?
Lo que vemos en Cajamarca es que incluso los líderes muestran una división política seria. Quedan claras, por otro lado, las aspiraciones políticas que tienen algunos de estos líderes. En consecuencia, el escenario no es uno de un conflicto típicamente ambiental. Este no es un conflicto porque se haga o no una actividad económica, es un conflicto en donde estas autoridades y los frentes de defensa están mostrando una aspiración política legítima. Pero, en todo caso, que quede claro qué rol están jugando...
¿Cree que si Gregorio Santos no tuviera las aspiraciones de ser presidente, que dicen tiene, la protesta contra Conga no habría sido tan fuerte?
Es el mundo de las hipótesis...
Pero sí puede decir si cree que Santos aprovecha el tema para "jalar agua para su molino"...
El presidente Santos es un presidente regional elegido, en consecuencia, es el líder político de su región. ¿Cuánto puede haber significado el conflicto Conga en sus aspiraciones políticas? Esa es una respuesta que tendría que dar él, no yo.
En un país con grandes diferencias económicas, las mayores protestas no son laborales, por ejemplo, sino socioambientales...
No, creo que tenemos un nivel de conflictividad promedio. Es cierto que puede haber conflictos emblemáticos o conflictos que escalaron. Eso sí es cierto. Pero hay que tener en cuenta que el número de conflictos no solo no se ha incrementado, sino que también hay proyectos nuevos que se vienen desarrollando. Yo creo que el Perú vive una situación de conflictividad propia de países que crecen, que se descentralizan y están discutiendo los modelos de desarrollo a seguir.
Y esa sensación de que un gobierno que entra con el lema de "La Gran Transformación" mantiene unas reglas favorables a la inversión "cueste lo que cueste"...
No, el conflicto siempre va a estar presente. Hacer cumplir la ley también genera conflictividad, porque somos un país que se ha acostumbrado a la informalidad, a no cumplir la ley y a no pagar impuestos. Cuando el gobierno trata de poner las cosas claras, se genera una situación de conflictividad.
NOTA Y FOTO: LA REPÚBLICA
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